🌄 LA SERRANA
Era Domingo de Ramos,
encountrome y encuntrela,
encountreime a la Serrana
en las grutas de la sierra.
Atrevime, pregunteile
pour aquello que allà cuelga.
Son cabezas de outros hombres
y peleisus de rapiela,
lo que vou de hacer countigo
cuando mi nouvedad seas,
cuanto mais pa dentrou me intra
más me aprieta lais moñecas.
Ella se puso la llumbre,
ella perpara la cena,
para ella los pichones
y para min las rapielas.
Bebe, serranillo, bebe
vino por la calavera,
que mañana será otro
el que por la tuya beba.
cuando quedose dormida
legua y media yo anduviera.
Cogió la fondia en la mano,
salió a tirame una piedra.
La primera que tiró
me derribó la montera.
Vuelve, serranillo, vuelve,
que te queda la montera.
La montera ya no es mÃa,
la montera ahà te queda;
que yo voy a comprar otra
que nueva tenga la seda.
Por dios pÃdote, serrano,
que non sea descubierta;
descubierta nou serás
hasta las primeras ventas.
Peguei parte al monicipio
y acordaron de prendela,
todos a tropel corrieron
mas ninguno se le acerca.
El más diestro tirador
le tiró con una flecha,
mas cuando quedó herida
bramaba como una fiera.
Entonces, despavorida,
corrÃa como una cierva,
en sintiéndose perdida
desde arriba se despeña.
— Romance tradicional leonés
