Dame la mi ropa, madre,
que me voy a toreare,
que dicen los mis amigos
que el toro me ha de matare.

A mí no me mata el toro,
ni tampoco el rey torero,
los que me matan a mí
son esos tus ojos negros, y olé.

Esta noche ha de llovere,
que tiene cerco la luna,
que si no llueve esta noche
no llueve noche ninguna.