Al conde lo llevan preso, al conde Miguel del Prado,
no por muertes que haya hecho, ni por robos que ha causado,
es que ha esforzado una niña del camino de Santiago.
La niña es hija de un conde, sobrina del Padre Santo,
por ser de tan buen linaje, a muerte lo han sentenciado.
El conde tenía un primo que se llamaba Bernardo,
mientras el rey lo entretiene, más pronto mandara ahorcarlo.
Llega al palacio un noble, pregunta por don Bernardo.
Salió un paje y le contesta, está con el rey jugando.
Don Bernardo, usted aquí, su primo lo están ahorcando.
Cogiera el naipe en la mano y al rey se lo había tirado.
Despacio, despacio, Bernardo, que la corona me has dado,
ni me importa por el rey ni por todo su reinado,
yo soy un joven soltero, libre y desembarazado.
Nueve pasos de escalón y un brinco los hace asaltados,
sin poner pie en el estribo, se montan en su caballo.
Las calles por donde pasa, la gente queda temblando,
cuando llegara a la plaza ya le estaban predicando.
Diera un hachazo al verdugo, la cabeza le ha cortado,
diera un puntapié a la orca, le hiciera dos mil pedazos.
Toma, primo mío, mi espada, juégala como hombre honrado,
que ninguno de mi sangre no quiero comer ahorcado,
y no morirá la orca al condenar….

AUDIO https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00463A_05_-_El_conde_preso.ogg?uselang=es