Cuando estaba con mi novia

🌹 Cuando estaba con mi novia

 

Cuando estaba con mi novia
pasaba la vida alegre.
Íbamos a recoger
las flores del campo verde.

Pero tuve la desgracia
de ir a servir al rey
y tener que abandonar
[a] aquella pobre mujer.

Estando yo en el servicio,
la pobrecita se ha muerto,
y yo no sabía nada,
válgame Dios, qué tormento.

Cómo lo iba a saber,
estando preso en la cárcel.
Me sacaron de la cárcel,
me llevaron al cuartel.

Me ha firmado la licencia
el teniente coronel.
El teniente coronel
me ha firmado la licencia
y al otro día siguiente
me marché para mi tierra.

Al llegar a la estación
el corazón se me abría,
y al ver que no estaba allí
la mujer que más quería.

La mujer que más quería,
la mujer que yo adoraba,
la que todos días iba
al cementerio a rezarla.

La llamaba, la llamaba
y ella no me respondía,
la llamaba, la llamaba
y ella caso no me hacía.

Cuando la estaba llamando
se la movieron los labios,
-Dime Rosina encarnada
si tus padres te han matado.

Si tus padres te han matado
yo les daré un mal castigo;
yo les mataría a ellos,
yo les pegaría un tiro.

-No me han matado mis padres,
no les des un mal castigo.
Cumple con lindas palabras
y vente pronto conmigo.

A la entrada el cementerio
hay una tumba de flores,
con un letrero que dice:
«Aquí están los mis amores».

A la entrada el cementerio
hay una tumba con rosas,
con un letrero que dice:
«Aquí está la buena moza».

Con sentimiento mi madre + El soldado herido

Con sentimiento mi madre,
-Por qué no comes, me dice.
Yo no tengo nunca hambre
me alimentan los desprecios
que me sigue haciendo Carmen.
Mi Carmen ya confesó
es mi alegría tan grande.
Me quería y me engañó
y al decírselo a mi madre
por mí lloraron las dos.
Que yo he sentía
una voz dolorosa.
Y allá por tierra africana
cayó un so!dao herido en el suelo
dijendo: -Papá y mamá,
yo en esta tierra me muero.
Y él como pudo,
arrastrando y de rodillas
en la trinchera se metió.
Él exclamaba y decía:
-No dejarme solo aquí,
yo no lo siento por mí,
sólo por mis hermanitos
que se quedan huerfanitos
y no tienen los pobrecitos
nadie más en el mundo que a mí.

El lamento de la solterona

Todos se casan, que es ruina
menos yo que tengo encima
los años de Jesucristo.
Treinta años, ay cielo santo,
treinta años y encima tres.
Qué gobierno es el que manda,
qué ley es la que consiente,
que unas se casen de veinte
y otras se queden solteras.
Qué desgraciada nací,
qué pecado he cometido.
Todas encuentran marido
y no hay uno para mí.
Es verdad que tuve tres
que mi mano pretendieron,
y ahora recuerdo quién eran,
Perico, Antonio y Andrés.
Perico, el mismo borrico,
por no tratar, qué molestia,
con un marido tan bestia,
no me casé con Perico.
Antonio, el mismo demonio.
Por no tener un marido
tan animal y perdido,
di calabazas a Antonio.
El último, que es Andrés,
sólo recuerdo, mozo era
el mejor de los tres.
Pero el pobre no tenía
ni una peseta ni un ria!,
cómo casarme con él.
De fortuna nací, ay de mí,
que no me casé
con ninguno de los tres.
Pero si ahora de estos tres
me pidieran el matrimonio,
me casaría con Andrés, Perico y Antonio.

Al pie de una fuente clara

Lavando en la fuente clara
una zagala vi.
Con el ruido del agua,
yo me acerqué hacia allí.
Y oí una voz que decía:
-iAy de mí¡
Me la agarré de la mano,
me la llevé al café
y en su divino rostro
tres besos la estampé.
Y entonces dice.la niña:
-«Otros tres, otros tres
y son seis».
Y entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
qué bueno es usted!
Corro montes,
corro valles,
a otra niña encontré.
Yo sigo adelante,
me dice: -Oiga usted.
Y entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
qué bueno es usted '
Y entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
cómo me gusta usted'
-Lléveme allí muy pronto,
que quiero ir al café,
que dejé allí mi amor
y yo le quiero ver.
Entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
qué bueno es usted!
Entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
cómo me gusta usted!
La ropa que yo he lavado
era la de un galán,
que me ha dado las gracias
y me dijo: -No más.
Entonces dice la niña:
-iAy qué malo salió mi galán!

Antes que nazca la aurora

Antes que nazca la aurora
ya viene el alba y el día;
vi venir a una pastora
por aquellas serranías.

Por aquella serranía
toda cubierta de pieles,
para descansar se ha puesto
debajo de unos laureles.

Y traía unos papeles
con la historia de su vida,
según los iba leyendo
se iba quedando dormida.

La casa donde habitaba
era de mármol y piedra,
no la pintan los pintores
tan guapa como era ella.

Aquí termina la historia
de esta triste pastora.
Ya se murió la pastora
que andaba por estos campos,
que Dios la tenga en la gloria
por haber sufrido tanto.

En Madrid hay una niña que la llaman Soledad

En Madrid hay una niña
que la llaman Soledad.
Todos los días de fiesta
sale al campo a pasear.
Y yo, como soy su novio,
solito me voy detrás.
Dame un abrazo morena
y un besito y nada más.
Y ella, con su cobardía,
no me le ha querido dar,
me le ha dado una morena
que vive en la calle Real.

Una vez que yo fui a Pola

Una vez que yo fui a Pola
y una vez que estuve allí,
conocí a una polierina
y ella no me quiso a mí,
que de otro se enamoró.
Y ahora se anda enterando
la vida que traigo yo,
pronto la van a saber.

Ando robando y matando
por culpa de una mujer,
me metieron prisionero
y para mayor dolor,
me ataron con un pañuelo.

Preso en la cárcel de Burgos,
preso en la de Santander,
preso en la cárcel ' Santoña,
por culpa de una mujer.

Estando preso en la cárcel,
un entierro vi pasar;
era el de mi pobre madre,
que la llevan a enterrar.

Lleva una vela encendida
y una Virgen del Pilar,
no la acompañaba nadie,
por ser su hijo un criminal.

Cuando salí de la cárcel
le dije a la carcelera:
-Guárdeme usted la cuchara,
que será fácil que vuelva.

La lechera

Lechera fui desde niña,
fui feliz y muy dichosa,
nací en aquellas montañas,
cerca de Villaviciosa.
Por quererle mucho a un hombre
del mundo fui criticada.
Y aquellos amores tristes
que me hicieron desgraciada.
No vuelvas más a la villa
ni pases la carretera
ni quiero que cantes más
el cantar de la lechera.

La pedigüeña + Las quejas de Pancho

Y un francés que vino a España
en busca de una mujer
se encontró con una niña
que le supo responder.
-Si quieres venir conmigo por un año
te vistiera y te casara
y te regalara un sayo.
-Ni por un sayo ni dos
ni tampoco por un ciento.

Pancho, iqué borracho estás!
iCuánto aguardiente has bebido!
Tú no vienes al bohío
más que a comer y beber.
Si no quieres trabajar,
a la mañana lo dices,
coges la manta y la hamaca
y te vas con los mambises.

El cántaro roto

Con el cántaro en el hombro,
ayer tarde vine yo
y un zagal de veinte abriles
agua fresca me pidió.

Pobre cantarito mío,
hoy te lloro amargamente,
ayer tarde le rompieron
caminito de la fuente.

Todas las anocheceres
a por agua suelo ir,
porque en la fuente me espera
quien su amor me ha de decir.

Siempre el cántaro me coge
cuando acabo de llenar
y hasta muy cerca de casa,
él me viene a acompañar.

Me dice cuatro cosas
alegre y fogoso,
para que yo pierda
la paz y el reposo.

Aunque gran paciencia
tengo que tener,
el cántaro al cabo
consigue romper.

Se ajuntaron muchos
y armaron gresca
y todos querían
beber agua fresca.

Viéndome perdida,
toda el agua di
y desde ayer tarde
no sé qué es de mí.

Desde chiquitina

Desde chiquitina
me fui a un convento
con mucha alegría
y mucho contento,
pero la alegría
pronto se acabó.
Bendita mi madre,
que no me casó
con aquel moreno
que quería yo.
La madre abadesa
me lleva al jardín
a coger las flores
de mayo y abril.
Yo no quiero flores,
no las quiero, no.
La madre abadesa
me daba anises
para consolarme
cuando estaba triste.
Yo no quiero anises,
no les quiero, no.
Cuando en el coro
me ponía a cantar
a los mis amores
les veía bajar.
Casadina, sí, eso sí,
pero monja no, eso no.

La casada seducida

Una tarde de verano
yendo yo por el paseo
me encontré con una niña
que era un angelín del cielo.
yo la perseguí los pasos
por ver dónde se acercaba
y vi que se dirigía
a la iglesia Santa Clara.
Mientras que duró la misa,
yo no estuve atento en nada,
sólo estuve contemplando
el cuerpo de la chavala.
Ya se terminó la misa,
ya se terminó el sermón,
ya se va la chavalina,
prenda de mi corazón.
Yo la perseguí los pasos
hasta el portal de su casa
y allí la niña me dice:
-Caballero soy casada,
tengo un marido muy bueno,
y no debo faltarle en nada.
Yo triste y desconsolado
a un arroyo me acerqué,
oí cantar a un jilguero,
con su voz me consolé.
-Canta jilguerillo, canta,
que tu cantar me cautiva,
que pretendí a una casada
y no he podido conseguirla.
-T rátala bien con cariño,
trátala bien con firmeza,
que a fuerza de machacar
ha de ablandar su dureza.
A tratarla con cariño
y aquel pájaro decía
y a fuerza de machacar
conseguí lo que quería.
-Clara soy, Clara me llamo,
siendo Clara me turbé,
por eso que nadie diga
de este agua no beberé.

Pasé por Santo Domingo

Pasé por Santo Domingo,
no me dejaron entrar,
me cogí la carabina
y al monte me fui a cazar.
Caza no encontré, ninguna,
ninguna pude encontrar.
Vi salir una paloma
de su lindo palomar.
La subieron a un castillo
donde no la pude hablar,
ella mira, yo la miro.
No cesaba de llorar.
-No llores, blanca paloma,
no tienes por qué llorar,
que aunque tus padres no quieran,
narrativo.
contigo me he de casar.
Contigo me he de casar,
contigo me casaré
y en viniendo la licencia
firmada del coronel.
Firmada del coronel,
del teniente capitán,
aunque tus padres no quieran,
contigo me he de casar.
Y aunque tus padres no quieran
y tu hermano el envidioso,
yo he de ser el heredero
d'ese cuerpecito airoso.

Palmira, la gran Palmira

Palmira, la gran Palmira,
Palmira qué triste estás.
me dónde vienes Palmira?
De rondar con tu rapaz,
con tu rapaz de pimpón,
Palmira de mi vida,
Palmira del corazón.

Lo Palmira se hizo un traje
creyendo que se casaba . .
Y ha de romper ese y otro,
y quedará como estaba.

Dicen que los pastores

Dicen que los pastores
huelen a sebo,
pastor es mi marido
y huele a romero.

Quítate niña
d'ese balcón,
porque si no te quitas,
ramo de flores,
llamaré a la justicia,
que te aprisione
con las cadenas
de mis amores.
Dicen que los pastores
huelen a sebo,
pastorcito es el mío
y huele a romero.

Dicen que los pastores
huelen a lana,
postorcito es el mío
y huele a cuajada.
En medio de la plaza
cayó la luna,
cuatro partes se hizo
y tú eres una.

Quítate niña
d'ese balcón,
porque si no te quitas,
ramo de flores,
llamaré a la justicia,
que te aprisione
con las cadenas
de mis amores.

Dicen que los pastores
huelen a sebo,
pastorcito es el mío
y huele a romero.

Dicen que los pastores
matan ovejas,
también los labradores
rompen las rejas.

El labrador y la ronda

Allá arriba
en aquella montaña
yo corté una caña,
yo corté un clavel,
para el labrador,
labradora ha de ser.

Yo quiero un labradorcillo
que coja los bueyes
que se vaya [a ] arar]
y a la medianoche
me venga a rondar.

Con las castañuelas,
con el almirez,
y una pandereta
que retumbe bien.

Baila niña,
la dulzaina va a empezar,
baila niña
que hoy es fiesta en el lugar.

Los gallos siguen cantando,
¿Qué dirá usted?
Anuncian el nuevo día
y así ha de ser.

No te duermas, dueña mía,
no te duermas mi adorada,
que viene lleno de día
la madrugada.

Como quieres que vaya (de noche a endrinos)

Como quieres que vaya
de noche a endrinos,
si me pican las zarzas
y los espinos.

Como quieres que vaya
de noche a verte,
si tienes la ventana
llena de gente.

Como quieres que vaya
de noche a moras,
si me pican las zarzas
que son traidoras.

El rondador se retrasa

Cómo quieres niña
que te vaya a ver,(que te venga a ver)
si vengo del campo
al anochecer.

Mientras que yo ceno (Primero que ceno)
y arreglo el ganado,
cuando voy a verte
ya te has acostado.

Llamo a la ventana
y no quieres abrir, (no quieres salir)
esas son las penas
que paso por ti.

iAI afilador!

Delgadina

Delgadina de cintura,
los rayos del sol la queman.
No hay amor, no hay amor
como el de una morena.

La gracia tengo en un jarro,
y se me cayó en la fuente.
Tengo de bajar por ella,
aunque la vida me cueste.

Por ti, morena, por ti,
pasé yo la mar salada,
la pasé en el mes de enero,
cuando llovía y nevaba.

Quítate de esa ventana,
no me seas ventanera,
que la cuba de buen vino,
no necesita bandera

Si el agua del río corre,
y la del pozo remansa,
quien tiene penas no duerme,
quien no las tiene, descansa.

A tu puerta está la ronda

A tu puerta está la ronda
y yo cantaré el primero;
clavelina colorada
nacida en el mes de enero,
tira la rama,
tira la flor,
tira la tuya,
que así haré yo.

Ronda tú, rondaré yo,
ronda quién tuviera amores,
las calles por donde paso
parece un jardín de flores.
Ay quién tuviera,
tuviera amores.

Esa planta de claveles
que tienes a la ventana,
junto a los almendralejos,
morena tira la rama,
tira la rama,
tira la flor,
los airecillos
y un nuevo amor.

El rondador pide ron

Echa por esa ventana,
echa por ese balcón,
echa por esa ventana
una botella de ron.

Una botella de ron
y un vaso para beber,
aunque tus padres no quieran,
yo te tengo de querer.

Yo te tengo de querer,
yo te tengo de adorar
y aunque tus padres no quieran,
contigo me he de casar.

Aunque tus padres no quieran
y los míos digan no,
si tú quieres y yo quiero,
nos casaremos los dos.

En el cementerio entré

En el cementerio entré

En el cementerio entré
y pisé en un hueso frío
y me respondió mi madre:
-No me pises, hijo mío.

El huérfano

Siempre que canto una tarde
y una muy triste canción.
Si mis padres me vieran
me darían solución.
Si por mí hubieran hablado
me echarían su bendición.