Los novios que se casaron

Los novios que se casaron 
bien se aconsejaron antes
de buscar para la boda
padrinos tan elegantes.

En este pueblo de Sosas
una nueva sucedió,
la llegada del padrino
los rayos del sol cruzó.

Elegiste por madrina
una amiga que tú tienes,
tenemos por entendido
que es la flor de las mujeres.

Padrinos muy elegantes
presentaron hoy los novios,
son modelo de virtudes,
arrogantes sobre todo.

En el portal se aconsejaron
el padrino y la madrina,
dijeron que nos bastaban
dos pesetas de propina.

El señor novio y la novia
en el tiempo que se amaron,
recibo de amor se dieron
en la Iglesia lo firmaron.

Dicen que el río de Sil
que cría anillos de oro,
por eso relumbran tanto
el señor padrino y novios.

Me tirastes un limón

Me tirastes un limón, 
me distes en la cara,
todo lo vence el amor,
morena resalada.

Lo volvistes a tirar,
me distes en la frente,
todo lo vence el amor,
el amor todo lo vence.

Mañanitas de San Juan,
cómo te divertías
a las orillas del mar
con una prima mía.

No me lo niegues, traidor,
que te ha visto mi hermana
con el zapatito blanco,
la media encarnada.

No me lo niegues, traidor,
que te he visto mil veces
a las orillas del mar
con dos aragoneses.

DEBAJO DEL PUENTE

Sosas de Laciana

Este pueblo tiene entrada 
pero no tiene salida,
para mí la ha de tener
aunque me cueste la vida.
Debajo del puente,
llora una morena.
Llora por los sus amores
que los tiene en Cartagena.
Debajo del puente…

RAMON EL SOLDADO – Sosas de Laciana

Mucho siento en el sentir, siéntelo en mi corazón
de los males que hay ahora yo te librara Ramón.
Si te hubieras casado como te decía yo,
no te tocaría la suerte como ahora te tocó.
Y ahora te vas soldado camino de Badajoz
con tu fusil y mochila, cartuchera y murrión.
Yendo por un valle abajo se ha disparado un cañón
que rompió siete columnas en medio iba Ramón.
Adiós Ramón de mi vida, prenda de mi corazón,
con el ruido de las balas y el sonido del tambor.
Ramón se quedó dormido del sueño que le rindió
y vino su comandante y le dio con el bastón.
- Alerta, Ramón, alerta, que alerta siempre estoy yo,
que te estás muriendo de hambre que no te han dado ración,
dinero que echas en damas, compra pan y munición
que también yo la compraba cuando tenía ocasión.

CANTEMOS AL ÁRBOL

Cantemos al árbol
que voy a plantar
si Dios lo protege
del hombre y del viento,
salud y riquezas
dará, dará, dará
para el aire puro,
campestres aromas
para caminante
regaladas sombras
templarán los rayos
de la luz y el sol
por entre sus ramas
colgarán las aves
sus nidos de amor,
uno para el otro
los dos viviremos,
yo me iré alejando
y él irá creciendo
y si triste solo
llegase a morir,
dejaré en el mundo
un árbol plantado
siquiera por mí.
  • CANTEMOS AL ÁRBOL – Sosas de Laciana

EL CRIMEN DE SANTACRUZ

Mujeres, niños y ancianos y toda la juventud,
escuchad un caso triste que ha ocurrido en Santacruz.
Habitaba en dicho pueblo una joven muy valiente
la cual con serenidad a un matrimonio dio muerte.

Esta joven andaluza llamada Aurelia Ortega
fue novia de Bernabé el cual abusó de ella.
Nada más que la vio encinta de tal modo la desprecia
que se casó con Leonarda la más amiga de Aurelia.

El día que se casaron quiso descargar su ira
ella estaba preparada para quitarles la vida
y sus padres que la vieron le dicen con buenos modos:
- No te pierdas, hija mía que no te faltarán novios.

Al verla de esa manera la encerraron en un cuarto
dándole buenos consejos mas todos salieron vanos.
Ella le responde airada: - ¿Para qué darme consejos?
Quiero que paguen muy pronto la burla que de mí han hecho.

Y por eso aquella joven se indignó de tal manera
que intentó de darles muerte tan pronto como pudiera.
El día doce de abril a las ocho de la tarde,
Aurelia con gran valor a su casa fue a matarles.

Esta joven se escondió en un rincón de la cuadra
hasta que los desgraciados se metieron en la cama.
Desde que ella comprendió que se habían acostado
armada con gran revólver subía con gran cuidado.

Al tiempo de abrir la puerta, se levantó Bernabé
mas ella como un león luego se echó sobre él.
Dos tiros le dio en el vientre, otro en el costado izquierdo
dando gritos de dolor sin vida cayó en el suelo.

Al oír esto su esposa empezó a pedir auxilios
mas cuando quiso ir la gente ya estaban los dos tendidos.
Dos tiros que le quedaron se los metió por las sienes
atravesados de balas los dos infelices mueren.

Al ruido de los disparos y a los lamentos de auxilio
todo el personal lloraba al presenciar aquel cuadro
de ver dos jóvenes muertos de quince días casados.
Bernabé por su desgracia de joven perdió sus padres
y estuvo con unos tíos hasta el día de casarse.

El día que se casó le entregaron buena hacienda
pero aquel pobre infeliz poquito disfrutó de ella.
La madre de Leonarda del disgusto que llevó,
a los ocho días justos de sentimiento murió.

No hubo necesidad de buscar a aquella joven
porque ella misma, sin miedo, al juez entregó el revólver
con acento lastimoso le decía: - Señor juez
por burlarse de mi honor he matado a Bernabé
y también he dado muerte a su esposa Leonarda
que por ser amiga mía me ha salido tan falsa
y con esto me despido de todos en general
ya oirán la sentencia el día del juicio oral.

Que dónde lo tienes

Viva El Bierzo, viva El Bierzo
y también viva Laciana,
viva El Bierzo, viva El Bierzo,
viva la gente berciana.

Que dónde lo tienes
el tu amor morena,
que dónde lo tienes
sirviendo en la guerra.

Déjame subir al carro,
carreterino de Asturias,
déjame subir al carro,
tú que tienes buenas mulas.

Que déjame subir
al carro, carretero,
que déjame subir
al carro que me muero.

Tengo el uno,el dos y el tres – Una jota canté un dia

Tengo el uno, el dos y el tres

Una jota canté un día
y mi madre me riñó,
cara jota, cara jota,
cara jota me salió.

Tengo el uno, el dos y el tres,
tengo el cuatro, el cinco y el seis,
tengo el siete, la sota el caballo,
tengo el rey con la espada en la mano.

Estudié para ladrón,
me aprobaron la carrera,
lo primero que robé
fueron tus ojos, morena.

Por debajo la fragua no se puede pasar
porque dice el herrero arrincónamela,
y arrincónamela y échamela al rincón,
si es casada la quiero si es soltera, mejor.

Qué bien baila el bailador
y también la bailadora
si la vista no me engaña
baile el novio con la novia.

Para Pepe y Antonio tengo yo cama,
para Pepe y el rey y Antonio en el agua,
Antonio en el agua, Antonio en el agua,
para Pepe y Antonio tengo yo cama.

Y a ese majo bailador
le rugen las faltriqueras
no sé si son calabazas
o clavos de las madreñas.

Para qué quiere el pelo la panadera,
si a las puertas del horno todo lo quema,
todo lo quema, todo lo quema,
para qué quiere el pelo la panadera.

Yo no creo en tus palabras
menos que las escrituras,
porque puede suceder
que de pensamiento mudes.

Ni tengo tabaco ni tengo papel
ni tengo dinero ni quién me lo dé,
ni quién me lo dé, ni quién me lo dé,
ni tengo tabaco ni tengo papel.

MR

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Tengo el uno, el dos y el tres

Para Pepe y Antonio

Y esta es la jotita madre
y este es el lindo meneo,
este es el cantar que cantan
las damas en el paseo.

Para Pepe y Antonio
tengo yo cama,
para Pepe d’arriba,
Antonio en el agua,
Antonio en el agua,
Antonio en el agua,
para Pepe y Antonio
tengo yo cama.

Quiero una mocita

Una moza labradora
y he de elegir por mujer,
donde yo ponga el arado,
ninguno lo ha de poner.

Quiero una mocita
de estas labradoras
con el pie chiquito,
pantorrillas gordas,
con gracioso talle,
fresco, seductor,
las piernas más bellas
que una coliflor.

No me digas más adiós
que es una palabra triste,
corazones que se quieren
nunca deben despedirse.

Quiero una mocita…

El primer amor que tenga
y ha de ser un labrador
que esté arando en su tierra
resplandezada como el sol.

Cariño mío,
por la mañana,
los labradores,
van a laralá,
van a laralá,
los mis amores,
el primer surco,
ramo (riegan) de flores.

En mi pueblo hay la costumbre
de parar a medio baile
y yo porque no se pierda
también quiero que se pare.

Los labradores,
en el invierno,
pasan la vida
casi durmiendo,
casi durmiendo
(…),
siegan (…),
cogiendo el grano.

Donde quieras que tú vayas,
yo te he de seguir los pasos,
y si estás enamorada,
no me tengas engañado.

– Sosas de Laciana

En el medio de la mar (Viva el valle de Laciana)

En el medio de la mar
hay una piedra labrada
con un letrero que dice:
¡Viva el valle de Laciana!

Vengo de hacer un reloj
de las hojas de un romero
para contar los minutos
del tiempo que no te veo.

El desengaño y el tiempo
son dos amigos leales
que despiertan a quien duerme
y enseñan al que no sabe.

Fuiste mi primer amor,
tú me enseñaste a querer,
no me enseñes a olvidar
que no lo quiero aprender.

Estudié para Ladrón

Estudié para ladrón,
me aprobaron la carrera,
lo primero que robé
fueron tus ojos, morena.

Sale luna, sale luna
de esos cielos son nublados
que quiero reconocer
los amores olvidados.

Yo no creo en tus palabras
menos que las escritures
porque pueden suceder
que de pensamiento mudes.

Voy a mudar de tonada,
cosa que mucho me alegra,
también los árboles mudan
de hojas en la primavera.

Para qué mandas tocar
las campanas al olvido
si sabes que no se apaga
fuego de amor encendido.

En el medio de la mar
hay una piedra labrada
con un letrero que dice:
¡Viva el valle de Laciana!

Vengo de hacer un reloj
de las hojas de un romero
para contar los minutos
del tiempo que no te veo.

El desengaño y el tiempo
son dos amigos leales
que despiertan a quien duerme
y enseñan al que no sabe.

Fuiste mi primer amor,
tú me enseñaste a querer,
no me enseñes a olvidar
que no lo quiero aprender.

La escalera de la vida
y hay que subirla despacio
que el que deprisa la sube,
no llega al segundo tramo.

Para qué pides a Dios
contra mí tanta venganza
si para matarme a mí,
la luz de tus ojos basta.

En el cielo manda Dios,
en el pueblo los alcaldes,
el sacerdote en la Iglesia
y en el baile los chavales.

Bien sé qué dices de mí
en público y en secreto,
yo de ti no digo nada,
todo lo guardo en mi pecho.

En la senda del querer
vamos caminando siempre
pero al fin todos caemos
en el hoyo de la muerte.